Aunque enfrentan vientos económicos en contra, las remesas han mantenido un crecimiento meteórico.
Esto es una excelente noticia para los países de ingresos bajos y medios (PIBM).
Mientras la ayuda internacional y los flujos de capital se reducen, son los envíos constantes de los trabajadores inmigrantes los que sostienen al mundo en desarrollo.
De hecho, sin las remesas, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas seguirán siendo un sueño lejano para 2030, la fecha meta establecida por la ONU en 2015.
Ahora, con solo cinco años en el reloj, los líderes mundiales prenden las alarmas ante una creciente brecha de financiamiento anual de 4 billones de dólares.
Varios foros y causas liderados por la ONU han respondido al llamado, entre ellos la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FFD4) y el Día Internacional de las Remesas Familiares (DIFR).
Hoy presentaremos a estos actores clave y sus campañas de desarrollo, además de revelar las causas de fondo de la brecha de financiamiento y destacar cómo las remesas impulsan el crecimiento y mejoran la calidad de vida en todo el mundo.
Actores clave en la conversación
Sin rendición de cuentas, la ambición no sirve de nada.
La comunidad internacional comprende esta realidad y ha tomado medidas drásticas para cumplir los objetivos de la ONU.
No es ningún secreto que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecieron metas ambiciosas, como eliminar la pobreza, erradicar el hambre y lograr atención médica universal, por mencionar algunas.
Lamentablemente, solo el 35 % de las metas de los ODS están en camino de cumplirse, mientras que el 18 % muestra un retroceso.
Afortunadamente, estos tropiezos han atraído la atención internacional e impulsado la unión en la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FFD4). Como vimos con la hoja de ruta del G20 para los pagos transfronterizos, este tipo de alianzas tienen el poder de generar cambios reales.
Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FFD4)
Encabezada por las Naciones Unidas, esta cumbre global se celebró en Sevilla, España, del 30 de junio al 3 de julio de 2025.
Como una plataforma intergubernamental histórica, la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FFD4) tuvo un objetivo principal: salvar la Agenda 2030 enfrentando los desafíos financieros globales.
Con el propósito de movilizar billones de dólares (y reformar la arquitectura financiera internacional), la FFD4 reunió a 15,000 asistentes, entre ellos casi 50 jefes de Estado, 9 vicepresidentes, 224 ministros y más de mil representantes del sector privado a través del Foro Empresarial Internacional.
Gracias a esta concentración sin precedentes de conocimiento y liderazgo, la conferencia culminó con la adopción del “Compromiso de Sevilla”, un nuevo marco para alcanzar los ODS.
En un momento hablaremos sobre los compromisos centrales del Compromiso de Sevilla.
Día Internacional de las Remesas Familiares (DIRF)
Días antes de la conferencia FFD4, la ONU celebró una de sus campañas más reconocidas.
El 16 de junio, el Día Internacional de las Remesas Familiares (DIRF) tomó fuerza en redes sociales para mostrar el impacto global del apoyo de los migrantes.
Al destacar los beneficios de las remesas, como cubrir necesidades básicas del hogar y fomentar la independencia financiera, la ONU enfatizó su capacidad única para avanzar en la Agenda 2030:
“Estos flujos privados son un salvavidas para las familias, apoyando la seguridad alimentaria, la educación, la salud, la vivienda y la resiliencia climática. A medida que las remesas continúan creciendo, su contribución acumulada desempeña un papel cada vez más vital en el avance de los ODS.”
Más que una conmemoración anual, el DIRF se ha convertido en un llamado a la acción para fortalecer el flujo de remesas, especialmente ante la disminución de otras fuentes de financiamiento.
El mundo está escuchando.
La celebración del DIRF alcanzó su punto máximo con el “Compromiso de Sevilla” de la cumbre FFD4, una declaración global con el potencial de transformar el panorama de la financiación internacional.
Campaña 2025 sobre Remesas y Financiación para el Desarrollo
El Día Internacional de las Remesas Familiares 2025 marcó un punto de inflexión en la economía global.
¿Por qué? Porque elevó las transferencias personales al rango de pilar central de la financiación para el desarrollo mundial.
Antes del DIRF y la FFD4, la comunidad internacional reconocía el poder de las remesas, pero no comprendía del todo su verdadero alcance. Hoy, sin embargo, la ONU y sus Estados miembros por fin pueden ver el panorama completo.
Una cifra lo resume: para 2030, 4.4 billones de dólares en remesas fluirán directamente hacia los Países de Ingresos Bajos y Medios (PIBM). Estas proyecciones se respaldan en la última década de crecimiento, en la que las remesas superaron la inversión extranjera directa (IED) y la ayuda oficial al desarrollo en los PIBM.
En otras palabras, las remesas hoy son más esenciales para la estabilidad económica global que la ayuda gubernamental o las inversiones de capital.
Gracias a las campañas del DIRF 2025, las remesas por fin recibieron el reconocimiento y la visibilidad pública que merecen, con resultados concretos:
- Más de 30 instituciones respaldaron la campaña del DIRF, incluidas plataformas del G20, bancos centrales y líderes del sector privado.
- El sitio web del DIRF registró más de 10,000 visitas, 20,000 reacciones en redes sociales (#FamilyRemittances) y más de 100 menciones en medios internacionales.
Las remesas han pasado de ser un actor secundario en el reparto de opciones de financiamiento a convertirse en el protagonista de la historia y el eje del futuro.
Aún mejor, estos logros públicos se ven reforzados por los 130 compromisos incluidos en el Compromiso de Sevilla adoptado en la FFD4.
La FFD4 y la brecha de los 4 billones de dólares
Aunque la conciencia sobre el problema ha crecido, el déficit de financiamiento para los ODS no es nuevo.
En 2015, la brecha era de 2.5 billones de dólares.
En 2023, aumentó a 4 billones.
Y en 2025, se amplió aún más, alcanzando 4.2 billones de dólares anuales.
Una serie de eventos trágicos ha provocado este déficit, incluyendo la pandemia, los desastres climáticos, los conflictos geopolíticos, una arquitectura financiera obsoleta, la inflación y la carga de deuda de los países desarrollados.
Como resultado, la inversión extranjera directa (IED) hacia los PIBM cayó a su nivel más bajo desde 2005. Según Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior del Banco Mundial, “No es coincidencia que la IED esté alcanzando mínimos históricos justo cuando la deuda pública marca máximo récord. Ahora el crecimiento económico dependerá del sector privado, y la IED es una de las formas más productivas de inversión privada.”
Mientras la IED está bajo la lupa, la ayuda oficial al desarrollo (AOD) también ha caído drásticamente. Tras una reducción del 9 % en 2024, se prevé otra del 17 % en 2025, lo que representa una disminución acumulada de 56 mil millones de dólares en dos años.
Por eso los líderes mundiales buscan desesperadamente nuevas fuentes de financiamiento. Esa fue una de las razones principales por las que la ONU reunió a actores clave en la FFD4: para detener la pérdida, revertir la tendencia y llevar la Agenda 2030 a la meta final.
Con ese objetivo, el secretario general de la ONU, António Guterres, presentó tres áreas clave de acción:
- Fomentar el crecimiento interno en los países y aprovechar su superávit económico para impulsar el desarrollo en el extranjero. Además, el Sr. Guterres pidió a las naciones más ricas duplicar su ayuda a los PIBM.
- Por consiguiente, el jefe de la ONU se propuso reformar el sistema global de deuda, descrito como “insostenible, injusto e inasequible”. Destacó la carga de 1.4 billones de dólares en pagos de intereses que enfrentan los países más pobres.
- Finalmente, el Sr. Guterres hizo un llamado a los accionistas para reformar la arquitectura financiera global, pagar su parte justa de impuestos y construir un sistema “moldeado por todos, no solo por unos pocos».
Estas iniciativas constituyen el núcleo de la Plataforma de Acción de Sevilla.
Esta incluye 130 objetivos de alto impacto destinados a impulsar nuevas inversiones, crear sistemas fiscales más justos, aliviar las presiones de deuda global y, sobre todo, hacer el sistema financiero internacional más inclusivo.
Durante la FFD4, el primer ministro español, Pedro Sánchez, declaró que, en este momento decisivo, el mundo debe elegir “la ambición sobre la parálisis, la solidaridad sobre la indiferencia y el valor sobre la comodidad”.
Aún está por verse si las acciones de los líderes globales estarán a la altura de su retórica.
Mientras tanto, los trabajadores migrantes de todo el mundo siguen cargando con más de lo que les corresponde.
Las remesas como pilar de la financiación para el desarrollo
Hasta ahora, solo hemos insinuado el papel de liderazgo que las remesas han asumido.
Ahora, es momento de revelar las cifras que cambiaron la conversación, comenzando desde el inicio del milenio.
Entre el año 2000 y 2022, las remesas internacionales aumentaron un 650 %, pasando de 128 mil millones de dólares anuales a 831 mil millones.
Esto tomó al mundo por sorpresa, pero fue solo el comienzo.
En 2023, las remesas globales ascendieron a 857 mil millones de dólares, de los cuales más de 656 mil millones se dirigieron directamente a los PIBM. En 2024, las remesas se acercaron al billón de dólares, con 905 mil millones en flujos globales.
Como era de esperarse, los expertos anticipan récords históricos al cierre de 2025.
Aunque estas cifras son asombrosas, resultan aún más impresionantes al considerar dos puntos clave:
- La IED parece tener una relación inversa con el crecimiento de las remesas. En la última década, mientras las remesas aumentaron un 57 %, la IED cayó 41 %. Donde la ayuda falla, el apoyo migrante se mantiene firme.
- Las remesas no solo inyectan efectivo en los mercados extranjeros, también representan más del 5 % del PIB en 54 países, y en naciones como Somalia y Líbano, superan el 30 % del PIB. Las remesas son un motor privado de crecimiento económico.
¿Cómo explicar el auge de las remesas mientras otras fuentes de financiamiento se reducen?
Existen varias razones, incluyendo el crecimiento impulsado por las tendencias migratorias, su resiliencia ante las crisis (especialmente durante la pandemia) y los avances tecnológicos que han facilitado los pagos transfronterizos y las plataformas digitales.
Sin embargo, hay una razón más humana por la cual las remesas han incrementado, mientras que la IED y la AOD han disminuido.
Los trabajadores migrantes dejaron sus países de origen para sostener a sus familias. Cuando las promesas de ayuda se agotan o las prioridades geopolíticas desvían los fondos lejos de los PIBM, las remesas permanecen constantes.
¿La razón?
Porque quienes las envían no se distraen de su misión, y hoy, gracias a las transferencias digitales, enviar dinero es más fácil y barato que nunca.
Más allá del ingreso: cómo las remesas impulsan el desarrollo
Las remesas no solo son dinero.
Son catalizadores de sueños, tejidos en la vida de millones de familias alrededor del mundo.
En la sección anterior, las estadísticas ofrecieron una visión general de su magnitud, pero no logran capturar los beneficios tangibles que las remesas generan en el día a día.
Por ejemplo, un aumento del 10 % en las remesas se traduce en una reducción del 3 % en la pobreza y un incremento del 4 % en el gasto en salud.
De hecho, las remesas mejoran directamente los estándares de saneamiento en los países receptores, e incluso aumentan la probabilidad de que las familias en los PIBM cuenten con inodoros con descarga de agua. Aunque parezca un detalle menor, tener acceso a un baño sanitario está estrechamente vinculado con mejores resultados en salud pública.
En cuanto a la alimentación, las remesas globales aumentan en más del 30 % el número de hogares con seguridad alimentaria.
En otras palabras, las remesas pueden contribuir directamente a los tres primeros ODS de la ONU: poner fin a la pobreza, erradicar el hambre y promover la salud y el bienestar.
También impactan otros ODS, como el de garantizar una educación de calidad.
En la mayoría de los países, las remesas incrementan el gasto educativo en un promedio del 35% y reducen las tasas de deserción escolar en un 54 %.
Además de ser un salvavidas para cubrir necesidades básicas, las remesas también funcionan como plataforma de lanzamiento para nuevos emprendedores.
Estudios recientes muestran que un aumento del 1 % en las remesas impulsa un incremento del 2 % en la densidad de nuevos negocios, es decir, en la creación de startups y PyMEs.
Con 2026 en el horizonte, se espera que las remesas sigan impulsando el desarrollo en formas cada vez más innovadoras y transformadoras.
Remesas globales: cerrando la brecha con UniTeller
En 2015, la ONU presentó por primera vez sus diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
En aquel momento, pocos imaginaron que serían las remesas quienes tomarían la estafeta para cumplir con esa agenda.
Y, sin embargo, al cierre de 2025, eso es exactamente lo que las remesas están haciendo.
El esfuerzo incansable de los trabajadores migrantes está ayudando a erradicar la pobreza, acabar con el hambre, mejorar el acceso a la salud, promover la educación e impulsar el emprendimiento en todo el mundo.
A pesar de los resultados irregulares de la inversión extranjera directa (IED) y de la ayuda oficial al desarrollo (AOD), las remesas han sido en gran medida las responsables de convertir los ODS en una realidad tangible.
Aun así, esperamos que los eventos de la FfD4 y el DIRF aceleren los esfuerzos para cerrar la brecha de financiamiento de 4 billones de dólares, y confiamos en que los compromisos derivados del Compromiso de Sevilla impulsen un cambio verdaderamente transformador.
En UniTeller, asumimos esta misión manteniendo los pagos transfronterizos rápidos, accesibles y seguros:
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